San José, 24 de abril 2026
El ser humano es un ser social por naturaleza, vive en comunidad, en permanente interacción con otros seres humanos, y ello es así no solo porque necesita de otras personas para cubrir sus necesidades, sino fundamentalmente porque es en el intercambio con otros, en la compañía de otros, como realiza y alcanza su verdadera esencia humana.
Para la YMCA y para muchísimas organizaciones sociales, el voluntariado resulta vital, esencial, ya que sin él, esas organizaciones no podrían realizar sus funciones. El voluntariado no es sólo poner tu tiempo y energía al servicio de otras personas, especialmente de aquellas en situaciones vulnerables, es fundamentalmente darte a esas personas porque precisamente en ese dar es como realmente te sientes vivo, te sientes persona, es la forma en la que encuentras sentido a tu existencia y esto, en un mundo que se vuelve cada vez más individualista y menos solidario, cobra mayor vigencia e importancia.
Muchas personas y grupos de personas entienden y asumen esa visión; es el caso de Belinda Bedouret Baca, una voluntaria francesa que vive en Toulouse, que desde que vino por primera vez a la ACJ Costa Rica, en 2022, continúa viniendo cada año por dos semanas (el tiempo de sus vacaciones), para brindar un apoyo extraordinario en la atención de los niños y niñas de nuestro centro infantil Ana Frank. Durante esas dos semanas, Belinda ayuda a las maestras con las actividades formativas y educativas, ayuda a los chiquillos con su alimentación, les enseña valores, los cuida, pero lo más importante de todo, les brinda su amor y compañía, sin esperar nada a cambio, más que la sonrisa y el cariño de los niños.
Este año, Belinda fue más allá, y sumó esfuerzos con el grupo de mujeres AMABEL, también de Francia, quienes con mucha dedicación y amor, compraron telas y confeccionaron cobijas suavecitas, hermosas, para abrigar los sueños de nuestros niños y niñas más pequeños, mientras hacen sus siestas.
No hay forma de describir mejor la importancia del servicio de voluntariado, que con las propias palabras de Belinda: “Para mí volver cada año a la ACJ y al centro Ana Frank es volver a las cosas esenciales de la vida, al compartir, a la oración, a la amabilidad, el trato humano sin competencia, es ver como sí se puede cuidar bien de los niños y niñas, como se puede amar y cuidar a los demás, sin importar como son. Solo en la ACJ puedo encontrar esa alegría y esa paz que siento cuando miro los ojos hermosos de los niños y niñas …”.
Muchas gracias Belinda, muchas gracias AMABEL!
Angela Cavaliere
Directora General
