San José, 09 de enero 2026
Cada vez que termina un año e inicia otro, tanto en lo personal como en lo institucional, se suele hacer un balance de lo realizado en el año anterior y una proyección de objetivos y metas a cumplir. En el caso de nuestra ACJ, miramos el futuro inmediato con mucho optimismo, pero también con muchas expectativas. El cambio se ha vuelto una constante en nuestras sociedades, impulsado entre otras cosas, por el vertiginoso desarrollo tecnológico.
Ante esa perspectiva del cambio permanente, es cuando más debemos reafirmar nuestra esencia y la certeza de lo que somos. En mi informe ante la Asamblea General de Socios Básicos de la ACJ Costa Rica de 2025, decía que “Si nosotros, como organización, no sabemos qué somos ni hacia dónde vamos, mal podremos cumplir con nuestra misión y nuestros objetivos”. Ante los desafíos que nos imponen los cambios, debemos tener claridad y certeza absoluta de nuestra identidad cristiana, cuyo arraigo está en la Base de París, y reconocer que en el marco de nuestra “misión y visión sustentada en la promoción del reino de Dios entre los jóvenes”, y a través de nuestro servicio, es como damos testimonio de los valores cristianos; teniendo siempre presente que nuestro foco es nuestro Señor Jesucristo.
En 2025 la ACJ Costa Rica continuó avanzando en la promoción del bienestar integral de los niños, niñas y jóvenes, al mismo tiempo que continuamos enfrentando grandes desafíos; nuestra ACJ necesita crecer y fortalecerse a través del compromiso genuino y la participación activa de sus voluntarios y socios, y lograr así mayor presencia e impacto en nuestra sociedad, para abarcar a más jóvenes y formarlos como líderes responsables, competentes, comprometidos con el servicio a la comunidad, especialmente de las personas más vulnerables.
Este año 2026 la YMCA celebra su 21er Consejo Mundial, en Toronto, Canadá. Sin duda, será una gran oportunidad para reflexionar sobre los grandes retos del movimiento YMCA en el contexto mundial actual y sobre la importancia de sus aportes en el marco de la Visión 2030, recordando que el centro de esa visión es y debe ser nuestro Señor Jesucristo. En un mundo marcado por una creciente pobreza, desempleo, violencia, amenazas ambientales, debemos mirar hacia el futuro con esperanza y compromiso, así como lo hizo nuestro fundador, Geroge Williams, en su tiempo, teniendo la convicción de que, desde nuestra misión cristiana, podremos ser capaces de lograr un mundo justo, equitativo, sostenible e inclusivo.
Angela Cavaliere
Directora General
